Cada vez son más empresas que apuestan su mirada en las filosofías de economías de valor compartido; es decir, generar negocios con impacto social sin dejar de generar rentabilidad. Esto significa realizar actividades económicas con retornos visibles a corto y mediano plazo a la sociedad. Ser una empresa con eje social requiere tener congruencia desde los valores, modo de actuar operativo y hasta las futuras puestas estrategias administrativas y de marketing orientados a nivel social.

El lugar donde vivimos requiere nuestra atención. Problemas como la contaminación ambiental, violencia hacia la mujer, discriminación, pobreza, ignorancia son motivos por el cual cada organización desde su core de negocio puede actuar y demostrar que no solo son negocios rentables sino también organizaciones que buscan contribuir de manera social y medioambiental.

Seamos empresarios pero también conscientes que en nuestras manos está crear mejores y mayores impactos. Entendamos las necesidades de nuestro público objetivo, creemos productos que impacten dentro de nuestra cadena de valor, valoremos a nuestro equipo de trabajo, creemos ambientes de trabajo saludables y hagamos productos de alta calidad. Somos nuestras marcas empresariales y sociales, fortalezcamos las mismas y esto conllevará a la fidelidad, reconocimiento y aprecio de nuestros clientes y futuros usuarios felices.

Pdta: Foto de la primera capacitación a las internas artesanas del Penal Santa Mónica.

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